CreepyAldara Vol.1

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Laughing Jill

Laughing Jill

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Laughing Jill nos cuenta un relato que transcurre unos cuantos a√Īos antes del creepypasta Laughing Jack.

Creepypastas

La amiga imaginaria

Todo esto comenz√≥ con Mary, una ni√Īa muy creativa e inquieta que viv√≠a con sus padres en una enorme casa en las afueras. Al estar alejados de la ciudad, le resultaba muy dif√≠cil relacionarse con otros ni√Īos. Pronto se cans√≥ de estar sola, y su prodigiosa creatividad la obsequi√≥ con una amiga imaginaria.

Ten√≠a solo 6 a√Īos cuando cre√≥ a Jill, y la proyecto tal y como le habr√≠a gustado, que fuese: una joven amable y graciosa y vest√≠a un deslumbrante vestido de colores y siempre estaba dispuesta a jugar con ella. Desde ese momento, Mary y Jill se volvieron inseparables. Al principio, sus padres no le dieron m√°s importancia, porque pensaron que se trataba de una simple estaba de la ni√Īez.

En el psiqui√°trico

Pero pasaron los a√Īos y Mary se qued√≥ atrapada en su imaginaci√≥n. Se quedaba inm√≥vil en su cuarto hablando con Jill durante horas. Sus padres, totalmente desesperados, decidieron enviarla a un centro psiqui√°trico. Pero Mary no dej√≥ de hablar con Jill en ning√ļn momento.

Durante sus d√≠as de encierro en el sanatorio, fue viendo como los vivos colores de su amiga se desvanec√≠an y su expresi√≥n alegre se iba transformando en una mueca de amargura. Viendo que Mary no mejoraba, los doctores decidieron hacerle una prueba para ver si se trataba de su imaginaci√≥n o si realmente ve√≠a cosas extra√Īas.

La condujeron a una fr√≠a sala, y la ataron a una camilla para impedir que se moviese, pero en cuanto la introdujeron en el esc√°ner, Mary comenz√≥ a gritar. Vio a Jill a su lado, retorci√©ndose de dolor, y se volvi√≥ completamente loca. A pesar de que estaba maniatada, forcejo con √≠mpetu para liberarse. Jill gritaba y gritaba en sus o√≠dos; era capaz de percibir su sufrimiento, y Mary sufr√≠a a la vez con ella. ‚Äú¬°Parad, parad, no puedo soportarlo m√°s!‚ÄĚ, grit√≥. Las luces de la sala se encendieron, y entr√≥ uno de los doctores con expresi√≥n de enfado.

Las pruebas

Sac√≥ a Mary del esc√°ner y se encar√≥ con ella, reprob√°ndole su actitud: ‚Äú¬°Se supone que deb√≠as estar quieta!‚ÄĚ. Pero el doctor palideci√≥ de pronto. Al lado de Mary vio la figura de una joven con vestido descolorido que agarraba su mano. Su largo cabello, sin apenas brillo, le llegaba hasta la cintura, y su nariz acababa en un extra√Īo pico. ‚Äú¬ŅQui√©n eres y qu√© haces aqu√≠?‚ÄĚ

Le pregunt√≥ el doctor mientras Mary se revolv√≠a en la camilla. La extra√Īa figura lo observ√≥ tras una media sonrisa, pero no contest√≥ a su pregunta. El doctor agarr√≥ unas tijeras, dispuesto a enfrentarse a ella. Se abalanz√≥ sobre Jill y comenzaron a forcejear.

Cuando logró arrinconarla, el doctor alzó las puntiagudas tijeras para clavarlas con fuerza sobre el cuerpo sobre Jill. Pero en el momento en el que iba a asestar el golpe, está lo apartó de un empujón, y el arma fue a clavarse al cráneo de Mary, que al fin cesó sus gritos. La sangre comenzó a brotar, goteando ruidosamente en el suelo.

Jill se qued√≥ estupefacta ante la desgarradora escena: su creadora, su √ļnica amiga, acababa de morir delante de sus ojos. Not√≥ que el poco color que le quedaba se desvanec√≠a, y que la locura se apoderaba de ella. D√©bil y moribunda huy√≥ del lugar.

A los pocos d√≠as los padres de Mary celebraron un discreto funeral, que Jill observ√≥ desde las sombras. Se hab√≠a convertido en una total homicida, llena de odio por todo lo que le hab√≠a hecho a la √ļnica persona que ten√≠a. Pero pronto comenzar√≠a su purga.

Más tarde aquel mismo día, cuando la madre de Mary llegó a casa tras velar el cuerpo de su hija, se encontró con una imagen grotesca: un enorme charco de sangre manchaba el suelo del salón, y cuando dirigió la vista hacia el techo, ahogó un grito. El cuerpo del doctor que había atendido a Mary pendía de la lámpara, totalmente despedazado.

La matanza

Los ojos le colgaban de las cuencas, le faltaban todos los dientes y su cuerpo estaba completamente agujereado. La madre de Mary se puso p√°lida. Se gir√≥ para escapar de la horrenda escena, pero al hacerlo, sus ojos se taparon con el paranoico rostro de Jill. Con una extraordinaria fuerza, la criatura la arroj√≥ de un manotazo contra la pared. Se acerc√≥ a ella, la agarr√≥ del cuello y la levant√≥. La acorral√≥ contra la pared, y dijo con voz √°spera: ‚ÄúMe hab√©is arrebatado a mi √ļnica amiga, pagar√©is por ello‚ÄĚ.

Jill acercó su rostro al de su víctima, y muy lentamente perforó uno de sus ojos con su picuda nariz. La madre de Mary soltó un grito desgarrador mientras el dolor entumecía su cuerpo. Jill sonrió triunfante, y a continuación perforo su otro ojo, dejándola medio muerta en el suelo.

Un ruido en sus espaldas la sobresaltó. Era el padre de Mary, que acababa de entrar a la estancia. Se giró y se acercó al hombre, que permaneció pegado a la pared totalmente paralizado. Ni siquiera se resistió, así que Jill, con un rápido movimiento, perforó su estómago con su afilada nariz, derramando sus intestinos en el suelo. Soltó una carcajada triunfante que rebotó en toda la casa.

Su venganza se hab√≠a completado al fin, pero antes de abandonar el lugar se agacho donde descansaba el agonizante cuerpo del padre de su creadora. Meti√≥ las manos en su est√≥mago y con sangre caliente escribi√≥ en una de las paredes: ‚ÄúJILL ESTUVO AQU√ć‚ÄĚ.

Creepys

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