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Lazari

Lazari

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

Cuenta la leyenda que hace algún tiempo apareció en medio del bosque el cadáver ahorcado de una mujer. Se trataba de Loretta Swan, una madre de familia soltera que había dejado una única hija, «Lazari».

Creepys

Carta de despedida

Junto al cuerpo se encontró un manuscrito a modo de carta de despedida, que decía así:

Mi querida Lazari, cuando leas esta carta tendrás muchas preguntas sin responder. Espero que algún día puedas perdonarme por el dolor y martirio que te he sometido y sobre todo por dejarte sola a partir de ahora. Llevo mucho tiempo luchando y la locura está consumiendo mi mente, pero antes de irme quiero que conozcas toda la verdad. Ya sabes que siempre he sido muy devota y religiosa, decidida a cumplir la gracia de dios. Nunca lo he puesto en duda, ni siquiera cuando me enteré de que era estéril y nunca podría tener hijos.

Simplemente seguí adelante, dispuesta a encontrar el amor de un hombre recto y bondadoso. Un día estaba en la biblioteca repasando unos libros, buscando citas para una homilía, y tuve la sensación de que alguien me observaba. Fue la primera vez que lo vi, era el hombre más apuesto que había conocido, tenía una mirada brillante y atrayente. Cruzamos algunas sonrisas, hasta que finalmente me acerqué y nos presentamos. Se llamaba Evan Harrison. Al poco tiempo empezamos a salir y le abrí mi corazón casi sin querer. Era inevitable, tenía algo cautivador, entre irreal y divino.

Le confié mi vida y mis secretos, aunque él nunca quiso hablar de sí mismo. Sabía que era estéril, pero aun así me convenció para intentar tener el hijo que tanto ansiaba. Lo conseguimos, me quedé embarazada, y empecé a pensar que era una especie de ser divino. Entonces te tuve a ti, Lazari, y tenias el mismo halo divino y cautivador que tu padre. Pero poco a poco todo se fue volviendo oscuridad y maldad. Evan me abandonó y desapareció, sin dar explicaciones.

La Búsqueda del demonio Zalgo

A pesar de eso seguimos adelante, creciste feliz a mi lado y cada día te quería más. Todo cambió el día de tu cumpleaños. Tu aura atrayente, se transformó en algo maligno. Tus ojos ya no reflejaban inocencia, ahora tenían un destello rojo, como el fuego del infierno. Empecé a documentarme y buscar en libros de religión una explicación a lo que te estaba pasando. Un día, mientras estaba en casa leyendo escuche unos gritos horripilantes en el patio. Salí corriendo y te vi atacando a nuestro vecino tirado en el suelo. 

Mordiendo y devorando su carne como si fueses un perro rabioso atacando a una presa. Hasta tu cuerpo había mutado, tenias garras y pezuñas, dientes puntiagudos, y una extraña abertura en el pecho, como una segunda boca. Cuando te llame, te volviste a tu forma normal y corriste a abrazarme con lágrimas en los ojos. Yo no podía permitir que aquello se descubriera y me arrebataran a lo que más quiero en este mundo, a mi Lazari. Así que me deshice del cadáver y te encadené en el sótano. Pase noches en vela investigando y por fin halle una respuesta: Zalgo.

Tu padre es un demonio y yo me entregué a él para crearte a ti. Y lo peor de todo, es que ahora tú te estás transformando en su ser oscuro, perdiendo tu corazón en el proceso. Por eso me encerré en el sótano contigo e hice lo imposible para que expulsaras esa maldad de ti. Todos los gritos y sufrimientos que te hice pasar, eran solo para que volvieses a ser la misma niña dulce de antes. Te estaba haciendo mucho daño con aquellos exorcismos, y me estaba haciendo daño a mi también. Incluso he tratado de buscar a Zalgo e invocarlo, pero no respondió a mi llamada. Maldito sea mil veces por destruir mi vida y la de mi hija.

El bosque

Ahora quiere atraparte y usarte a través de mí, pero no pienso permitírselo. Así que hazme caso, Lazari. Huye lo más lejos que puedas, permanece siempre alerta y no confíes en nadie. “Te quiero y siempre te querré”. La pequeña Lazari, de ocho años, se quedó observando el cadáver colgado de su madre, abrazada a su osito de peluche. Ahora estaba sola y no tenía ningún sitio a donde ir. Comenzó a vagar por el bosque hasta que se topó con una extraña figura. Un hombre alto, sin rostro, vestido de traje y rodeado de tentáculos que salían de su espalda. Y si, todos lo conocemos, es “Slenderman”. Quería conocerlo y ser su amiga, así que le tendió la mano. Y Slenderman la tomó y se la llevó con él.

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