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Y líbranos del mal, amén…

Y Líbranos del Mal

Tiempo estimado de lectura: 5 minutos

La historia de «Y Líbranos del Mal», trata sobre Mike, un chico bastante tranquilo. Es el típico estereotipo de joven obediente y que nunca se mete en problemas. Ese hijo que todo padre desea tener. Su mejor amiga Lilly, que también era su vecina, era todo lo contrario a él. Decía palabrotas, se escapaba de casa para estar con su amigo, era desobediente… Sin embargo, con Mike, era todo lo contrario, se comportaba de manera diferente, era dulce y cariñosa.

Se encaraba con todos aquel que se metiera con él para defenderlo y le ayudaba en todo lo que necesitaba. Ambos estaban enamorados, pero ninguno dio el paso por vergüenza o miedo a que le rechazara. Las últimas semanas, Lilly había tenido muchos problemas con sus padres. Eran muy devotos y le habían castigado numerosas veces por tener conductas que no le gustaban a su dios.

Creepys

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Slender Doll

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El clero de la familia de Lilly

Para Mike, la familia de Lilly era como una secta, solo querían relacionarse con gente afín a sus creencias, y todos aquellos que pensaban distinto eran pecadores. La situación de su amiga empeoró aún más cuando en una fuerte discusión le gritó a sus padres cosas horribles. En resumidas cuentas, obviando las palabrotas e insultos, dijo que no creía en ningún dios, y escupió a la biblia delante de ellos. Mike pudo escuchar los gritos desde su casa. Se asomó a la ventana para intentar ver algo, pero no tuvo suerte.

Decidió salir al jardín a esperar a su amiga. Después de ser castigada, siempre se escapaba por la ventana del cuarto de invitados. Esperó varias horas, pero ella seguía dentro. De pronto, vio como llamaba a la puerta de sus vecinos un sacerdote. No era el cura del pueblo, no lo había visto nunca. Su madre le abrió y lo invitó a entrar. Los gritos en casa de su amiga empezaron a escucharse más y más altos. Ya no solo gritaba, ahora solo lloraba desconsolada.

Mike estaba desesperado, no sabía cómo ayudarla. Si les timbraba sus padres no le dejarían entrar, para ellos él era un “hereje” que le metía malos pensamientos en la cabeza a su hija. Pero ella seguía gritando. Pensó en llamar a la policía, aunque, debía tener pruebas de que realmente le estaban haciendo algo malo. ¿Le estaban haciendo daño? ¿Cómo iba un cura a participar en pegar a una niña? De repente, se le ocurrió una idea. 

Un exorcismo

Recordó la ventana de la habitación de invitados. Saltó del muro que separaba el jardín de ambas casas y probó a abrir la ventana. Lilly la había dejado abierta. Salto dentro. Con mucho cuidado, se acercó de puntillas hasta la puerta para escuchar mejor. Su amiga gritaba con una fuerza desgarradora. Chillaba “soltadme, no tenéis derecho a hacerme esto, soltarme”. Al mismo tiempo el sacerdote y sus padres recitaban versos que parecían oraciones. Mike cayó al fin en lo que estaban haciéndole. Le estaban realizando un ritual de exorcismo.

Mike salió de su escondite y entró en la habitación donde se encontraba su amiga. Lilly estaba agarrada a la cama con cuerdas y tenía los ojos en blanco. El sacerdote le enseñaba el crucifijo mientras no paraba de rociarla con agua bendita. La madre de Lilly se giró ante la presencia de Mike. Le cogió por la oreja y lo empujó hasta la puerta principal. “Mira lo que tenemos que hacer por tu culpa…” le dijo apretando los dientes. Lilly y su familia se mudaron unos días después. Mike no pudo volver a saber ni a ver a su amiga. No recibió una carta, ni ninguna llamada. No supo ni si realmente seguía viva…

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