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Slenderwoman

Slenderwoman

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

La historia de «Slenderwoman» comienza de la siguiente manera. Era una noche bastante oscura, los tonos eran diferentes a los habituales porque la luna emitía un color rojo sangriento. Mirar al cielo era un auténtico espectáculo, pero mi mente estaba en otro lugar. Aquellos árboles eran tan altos y tenían tantas ramas finas que parecían sombras. Y esas sombras venían a por mí, o al menos esa era la sensación que tenía.

Estaba muy asustada y totalmente confundida porque no recordaba nada de lo que había pasado. No tenía ni idea de cómo había llegado al bosque ni por que me sumergí en las profundidades de aquel río helado. Estuve caminando mucho tiempo sin rumbo. Notaba mi cuerpo demasiado ligero, como si estuviera totalmente vacío. Atravesé los lagos y praderas de la zona y me resultaba de lo más fácil, como si lo hubiera hecho siempre.

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Mi nueva forma

Fue precisamente en esas aguas donde, sin querer, vi mi reflejo. Pero tardé en darme cuenta porque era una versión de mi totalmente diferente, aquella persona no me resultaba familiar. Tenia el cabello negro y muy largo. Pero lo más llamativo era que mi cara no tenía ninguna expresión, era un rostro completamente vacío. Viendo eso, el horror se apoderó de mí. Fue momentáneo, por increíble que parezca, enseguida me acostumbre a mi nueva realidad. Ya no tenía miedo a tocar mi nueva cara, sin rastro de ojos, nariz o boca pronto caí en la cuenta de que pasé a eso podía ver y respirar perfectamente.

También me percate de mi nueva ropa, no era la que normalmente usaba y no recordaba ver aquellas prendas antes. Tampoco conseguía adivinar que llevaba vestido cuando llegue a aquel lugar, pero estaba segura que yo no me pondría aquel traje negro tan ajustado. Otro aspecto que llamó mi atención fue que llevaba mucho tiempo sin comer. En cambio, no tenía nada de hambre. En ese momento empecé a acordarme de lo que me había pasado para que estuviera así, resulta que yo conocí a un hombre un día que hice un picnic con unas amigas. Al lado de un lago a las profundidades del bosque, había un hombre igualito a mí, no tenía rostro, era muy alto e iba trajeado, se llamaba «Slenderman».

Recuerdos de Slenderwoman

Él no me podía hablar, pero sentía en mi oído que me decía que era muy guapa, no entendí mucho más de lo que me dijo, en ese momento se fue y no lo he vuelto a ver. Según me fui acostumbrándome a la nueva realidad me sentía más cómoda en aquel bosque. Siempre me han asustado las zonas oscuras y sin gente, y por primera vez en mucho tiempo, me sentía a salvo. Un sentimiento de seguridad y amor inundaba todo mi alrededor mientras observaba cada hoja que caía al suelo. Aquellos árboles que al principio me daban miedo, se convirtieron en mis amigos y mis protectores, me ofrecían un lugar donde esconderme. Y de repente, otra sensación nueva.

Necesitaba encontrar a alguna persona, aunque todavía no entendía del todo para que. Me dirigí a los bordes de la carretera y me escondí tras unos arbustos a esperar a que pasase algún coche. No tardó mucho en aparecer el primero. Un coche azul se acercaba a lo lejos, podía distinguir perfectamente sus luces. Esperé pacientemente y justo cuando estaba cerca, salí de golpe a la carretera y me puse justo en medio de la carretera. El automóvil, al intentar esquivarme salió disparado y acabó dando vueltas de campana hasta acabar en lo más profundo del bosque. Al verlo, corrí hacia él, con un instinto devorador que también me resultaba extraño.

Asesinato

Al verme los ocupantes del vehículo intentaban huir horrorizados, se arrastraban por el suelo, malheridos. Pero no iba a permitir eso. De repente salieron largos tentáculos de mi espalda que poco a poco fueron acabando con ellos. Los escuchaba gritar de dolor mientras los aplastaba con mi fuerza. Y esa sensación fue increíble, estaba disfrutando como nunca antes en mi vida. Pronto me di cuenta de que en el coche todavía quedaba una chica inconsciente. Con los gritos de sus compañeros empezaba a despertarse, totalmente confundida. Era su familia y lo primero que hizo fue gritar para preguntar por ellos.

Me acerqué a ella con cuidado, y ella me miró fijamente. Y aunque al principio se sorprendió, luego pareció no importarle, y como si nada ocurriese, pregunto por mi nombre. “Me llamo Slenderwoman”, dije. Esa fue la primera vez que lo pronuncie en mi voz alta y que escuche mi nueva voz. Aquella chica de cara dulce respondió: Mi nombre es Alondra, pero me gusta que me llamen Alo. Encantada de conocerte, amiga. Me quedé totalmente paralizada. Ella no me veía como un monstruo, simplemente como una más. La tome de la mano y mientras desaparecemos en la neblina de la noche, charlamos de muchas cosas. Su amabilidad la salvó… por el momento.

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