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El Suicidio de Calamardo

Suicidio de Calamardo

Tiempo estimado de lectura: 9 minutos

El «Suicidio de Calamardo» es una oscura leyenda que circula por la red acerca de uno de los personajes más emblemáticos de la serie “Bob Esponja”. Nick empezaba un nuevo día en Nickelodeon Studios, trabajaba en la famosa serie. En 2004 había sacado su película, por lo que el estreno de la siguiente temporada de la serie se había retrasado algo más de lo normal. El primer episodio llegó a sus manos después de unos meses. En el cuarto de edición se encontraban editores y animadores. Allí hacían un visionado todos juntos.

Creepys

Jeff the Killer

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Suicide Mouse

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El concierto de Calamardo

No era el video final, por lo que a veces bromeaban entre ellos poniéndole algún título gracioso, casi siempre se trataba de chistes relacionados con el trabajo. En esta ocasión se habían pasado de la raya, el título era bastante perturbador. Se podía leer “El Suicidio de Calamardo”. Después de varios comentarios acerca del macabro título, le dieron play. Comenzaba de la misma manera que siempre, la alegre melodía que todos conocemos Calamardo aparecía tocando el clarinete, lo hacía realmente mal y eso producía la risa de Bob Esponja.

Entonces, él se detiene y le grita que se calle, tenía un concierto más tarde y debía practicar. Después de la transición de burbuja aparecía de nuevo Calamardo en el concierto. La gente lo abucheaba por lo mal que tocaba el instrumento. Sus insultos eran excesivamente duros, muy diferentes a las expresiones que podríamos encontrar en la serie y cargados de malicia. Calamardo estaba muy nervioso, no sabia que hacer. Y en ese momento al mirar al público vio a Bob riéndose y abucheando.

Se comportaba de manera muy diferente a la habitual, no tenía sentido. Los ojos de los peces que se encontraban en el público eran de un color rojo muy extraño, con un estilo de dibujo que parecía de verdad. Uno de los editores paró la escena y preguntó quién era el autor de aquella broma. Todos se miraron, nadie parecía saber nada del asunto. Nick le animó a seguir reproduciendo el video, seguro que el responsable acabaría riéndose y sabrían que era él. Continuaron con la animación.

Silencio y dolor

El plano cambió, se podía ver a Calamardo sentado en el borde de su cama con una expresión muy triste. En esta parte de la secuencia no se oía nada, no había ningún sonido. El silencio duró 30 segundos y se rompió con los sollozos de Calamardo. De fondo se empezó a escuchar una pequeña brisa. Calamardo, cubriéndose la cara, lloró en silencio durante un minuto más. El sonido pasó de ser muy bajo a muy alto, llegando a asustarlos. El plano empezó a acercarse a su rostro muy poco a poco mientras su llanto cada vez era más fuerte, lleno de dolor y enfado. La imagen se deformó unos segundos y volvió a la normalidad.

El viento cada vez era más fuerte y realista, como si no viniera de los altavoces sino de algún lado de la habitación. Y de repente, una risa. Solo duraba un segundo, casi imperceptible. Después de 30 segundos, la pantalla se volvió borrosa y algo parpadeó rápidamente, como si faltara una imagen en la animación. Nick y sus compañeros pasaron fotograma a fotograma el video para ver de qué se trataba. Era la foto de un niño muerto. Su cara estaba deformada y llena de sangre y le colgaba un ojo sobre el rostro. Estaba tirado en el suelo con el estómago abierto y las tripas saliendo.

“¡Basta ya!” Gritó el jefe de sonido. “Os habéis pasado, esto no tiene maldita gracia. Que salga el gracioso y que confiese. Si lo que pretendía era que nos riéramos todos, se ha equivocado. Me parece una broma de mal gusto”. Todos se miraban, pero ninguno rompió el silencio. El jefe de sonido al ver que nadie reconocía ser el autor, recogió su abrigo y se marchó del cuarto con un portazo. El editor mantuvo un dedo encima de la tecla del ordenador, sin saber qué hacer. Nick le animo asintiendo con la cabeza para que continuara con la reproducción. La imagen cambió de nuevo a Calamardo, llorando todavía más fuerte.

Lleno de sangre

La sangre salía de sus cuencas, que también estaba dibujado de manera muy realista, manchando todo su rostro. El viento de fondo en ese momento sonaba como un huracán, incluso se oían ramas rompiéndose. La risa de antes duraba un segundo, ahora duraba más y cada vez era más frecuente. Tras 20 segundos, la pantalla se volvió a deformar y apareció un nuevo parpadeo, como si faltase un trozo muy pequeño de imagen. Los editores retrocedieron el video para ver la imagen oculta. La fotografía ahora era de una niña pequeña. En la misma posición que el niño anterior, tirada en el suelo con el estómago abierto y su ojo colgando.

Nick estaba en shock. Un compañero comenzó a vomitar allí mismo. Las imágenes eran demasiado duras. Después de una breve pausa para recuperarse le dieron al play. Tenían que seguir viendo el video. Cambió el plano de nuevo a Calamardo. Volvía a tener los ojos muy realistas y expulsaban sangre. Miraba hacia la pantalla, como si estuviera viendo a los editores, que permanecían inmóviles. Después de 10 segundos, comenzó a sollozar, esta vez sin taparse los ojos. El sonido era muy agudo y fuerte, mezclado con gritos. Las lágrimas y la sangre bajaban por su rostro como un río. El sonido del viento volvía a ser más alto y estaba acompañado de risas.

Y otra vez el parpadeo con una fotografía, esta vez más larga. Volvieron a retroceder el video. Eran 5 fotografías que formaban los fotogramas de una secuencia. Se trataba de otro niño, de edad similar a los dos anteriores. Una gran mano le arrancaba las entrañas de su estómago. Era una imagen espantosa. Levantaba las tripas del niño mientras formaba un río de sangre. Después agarraba su ojo extirpado y lo enseñaba a la cámara. Los últimos fotogramas mostraban al niño parpadeando con el ojo que todavía permanecía en la cuenca. En ese momento, uno de los editores se levantó amenazando que llamaría al creador de la serie, el señor Hillenburg.

En busca del culpable

Contó en alto hasta 10 para que el culpable confesase. Al no obtener respuestas, salió de la sala. Hillenburg debía ver el video con ellos. Después de 15 minutos el editor y el creador de Bob Esponja entraron en el cuarto de visionado. Hillenburg venía con una gran sonrisa e incluso hacía bromas acerca del video. Se notaba que no sabía lo que se iba a encontrar. Continuaron con el episodio, Calamardo volvía a aparecer con la vista puesta en el espectador. Y de repente, escucharon una voz nueva, que simplemente decía “¡Hazlo!”.

Y Calamardo apretaba el gatillo de una escopeta. Los últimos segundos del video mostraba a Calamardo sobre la cama, con un ojo colgando y todavía la escena bañada en sangre. El señor Hillenburg está furioso, quería saber quién era el artífice de tal atrocidad. Pero nadie podía dar una respuesta. La única teoría lógica es que el archivo fuera editado por alguien de la cadena desde el departamento de dibujo. Hicieron varias investigaciones pero nunca se demostró quien era el culpable.

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